Cuando faltaban pocos minutos para que en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de City Bell, comenzara la misa de desagravio por el robo de la Custodia con Jesús Sacramentado (también llamado Cáliz del Santísimo) ocurrido un día antes en la capilla de Adoración Perpetua, la policía recuperó esa pieza de orfebrería que se habían llevado dos motochorros. Ellos escaparon, pero los investigadores dicen tenerlos identificados.
Como se informó en la edición de ayer, el hecho que movilizó a la comunidad eclesiástica sucedió el viernes a la tarde en el oratorio que funciona las 24 horas en 464 entre 21 y 21A, donde irrumpieron dos hombres que llegaron en una moto roja y, sin sacarse los cascos, rompieron con una maza un vidrio de blíndex donde estaba el preciado objeto. Los investigadores de la comisaría Décima encabezados por su titular, Juan Claure, lograron determinar que los supuestos responsables solían esconder lo que robaban en un descampado de 446 y 31, por lo que se apostaron en las inmediaciones a la espera de que llegaran.
Ayer a la tarde advirtieron que se acercaba una moto roja ocupada por dos hombres, que “cargaban un bulto”, dijo un jefe policial. Al ver a los efectivos los jóvenes escaparon, arrancando así una persecución que se extendió hasta 446 y 136, donde descartaron lo que llevaban y siguieron huyendo.
Los policías pararon para recoger la bolsa. Y ahí estaba el Cáliz del Santísimo. Las fuentes revelaron que los acusados son del barrio y mayores de edad.
La noticia llegó a la parroquia de 21 y 464 minutos antes de las 18.30, horario previsto para la misa reparadora, cuando el movimiento de feligreses ya era notorio. El oratorio, en tanto, estaba cerrado. Un integrante de esa comunidad religiosa, Guillermo Maglio, adelantó que “la semana próxima vamos a ocuparnos de volver a poner en funcionamiento las dos cámaras de seguridad que tiene la capilla, entre otros recaudos”.
Más temprano, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, había dicho: “Es posible que los dos motochorros que hicieron esto estén bautizados y no tengan conciencia de lo que han realizado. Por eso les pido a los sacerdotes que, en sus comunidades, realicen actos de desagravio”.
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